Enfoque de derechos humanos.
Educar en derechos humanos e inclusión social son condiciones esenciales para alcanzar el desarrollo de las sociedades humanas y de las personas. Para ello se promueve la participación activa de toda la comunidad educativa con el fin de integrar los principios y valores de derechos humanos en todas las áreas de la vida escolar. Se trata de que todo el colegio sea un espacio seguro de protección y defensa de los derechos de las estudiantes, para empoderarlas a llevar una vida digna.
Educación contextualizada.
La realidad de la estudiante, conocer su entorno familiar y social, se convierte en un aspecto fundamental para ofrecerle la oportunidad de realizar aprendizajes significativos y relevantes que se relacionen con su vida cotidiana, les abran a nuevas experiencias a nivel local y universal, motiven su interés por el conocimiento y por la construcción de nuevos saberes.
Será necesario, asimismo, capacitar a las estudiantes para que puedan hacer una lectura crítica y esperanzada de la realidad, sean conscientes del momento histórico en el que viven, crean en la utopía de que otro mundo mejor es posible y puedan descubrir cuál es su lugar en esta construcción, implicándose en la mejora y el bien común.
La persona en el centro.
El Proyecto Educativo de la Compañía de María sitúa a la estudiante en el centro del proceso de aprendizaje para favorecer su desarrollo personal y académico. Tiene en cuenta las características y necesidades educativamente singulares de cada alumna, por lo que favorece la creación de ambientes inclusivos donde se propician procesos de personalización y socialización.
La estudiante es considerada un ser único e irrepetible, original en su singularidad, con identidad propia, capaz de ejercer su libertad y de ser progresivamente responsable de su propio crecimiento y progreso. Este enfoque singularizado tiene como objetivo principal ofrecer una formación integral que contribuya al desarrollo de todas sus potencialidades y ayude a atender sus necesidades.
Formación ética, valores, responsabilidad social y ecología integral.
La Comunidad Educativa es un lugar de referencia para la trasmisión de valores. El compromiso ético y la búsqueda de una vida plena y con sentido para todos, son retos irrenunciables en la formación de la Compañía de María, al igual que la creación de una conciencia de responsabilidad universal en la que se reconoce, se respeta y se cuida a cada persona y al planeta. Formar para una relación dinámica y positiva con todo lo que existe, posibilita a la estudiante configurar una identidad cosmopolita global que la motiva a vivir de forma comprometida y a establecer relaciones de armonía y fraternidad con todo lo creado.
Esta visión implica trabajar por una cultura del encuentro, donde las diferencias se conviertan en una riqueza que invita al diálogo y a la búsqueda de objetivos comunes para contribuir a las grandes causas de la humanidad y del planeta: la lucha por la justicia y la paz, el cuidado de la “casa común”, la generalización de una conciencia ética y de una ciudadanía global.
Formación espiritual y en la fe.
La Compañía de María propone los valores que anunció Jesús de Nazareth como caminos de realización humana y vías de acceso a la propia interioridad y al encuentro con los otros y con Dios.
Desde este horizonte, esta educación humanista cristiana centra en la persona de Jesús el camino para llegar al Padre y en María Nuestra Señora la compañera, referente de los valores que anuncian un mundo nuevo. La Espiritualidad Ignaciana, en la experiencia concreta de Santa Juana de Lestonnac, es la guía para descubrir la presencia actuante y liberadora del Espíritu de Jesús en el mundo y para colaborar en la construcción del Reino de Dios.
Los Centros Compañía de María, como escuelas católicas, contribuyen a la formación integral desde los valores del Evangelio, respetando la conciencia y las convicciones de cada persona. Esta educación evangelizadora es fuente de inspiración para creyentes y no creyentes, porque, al ser profundamente humana, es universal.
Educación de calidad, camino de excelencia.
En nuestros Centros Educativos y, siguiendo los pasos de Juana de Lestonnac, la educación es considerada como un bien público que incide en la transformación de la sociedad. Esta conciencia ilumina hoy la vida en nuestras escuelas y el trabajo de toda la Comunidad Educativa. El esfuerzo por la mejora continua, a través de un proyecto bien definido, la búsqueda de la integridad y la coherencia en todo lo que hacemos, nos permite avanzar y estar en un constante proceso de apertura, evaluación y renovación.
Los cambios pedagógicos, metodológicos y organizativos que se incorporan en nuestros Centros y aulas, ponen de manifiesto los avances en la calidad del servicio educativo que ofrecemos. Esta educación, que busca la excelencia, incide en todos los estamentos de la Comunidad y se proyecta también en la mejora del contexto.
En el mundo actual, en continuo cambio, interconectado y global, las metodologías activas y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) se convierten en aliados para nuestro trabajo diario, facilitándonos la construcción de conocimiento y la interrelación de saberes y culturas. Estas fortalecen el trabajo en red, la puesta en común de conocimientos y talentos en espacios colaborativos y comunidades de aprendizaje.
Comunicación y acompañamiento.
La conversación, el diálogo y el pensamiento crítico son elementos esenciales en el camino de la personalización y la socialización. Para Miguel de Montaigne y Juana de Lestonnac el arte de la conversación, del diálogo y del acompañamiento son claves en una educación humanista que invita a aprender de todas y con todas las personas y de todo lo que nos rodea. Este pensamiento se plasma en el Proyecto Educativo Compañía de María y marca la forma de relación entre la estudiante y el educador que se caracteriza por la confianza y el respeto mutuo: “los educadores caminan con las estudiantes, en un clima de proximidad y afecto, señalando el horizonte y posibilitando que cada una recorra su propio camino”. (P.E. odn, n°15.)
Cada estudiante en su crecimiento personal construye un proyecto que se va haciendo realidad gradualmente, pero que no puede avanzar sin el diálogo, el acompañamiento respetuoso y estimulante que, unido a los momentos de silencio e introspección personal, le ayuden a adquirir la autonomía, la libertad y la autoestima necesarias para discernir y tener un buen juicio en las decisiones vitales y así́ poder desarrollar con seguridad sus competencias y habilidades.
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